sábado, 13 de junio de 2009

la luna


“Entonces Dios, a pesar de que el Sol y la Luna estaban enamorados, los separó.
A él le dio para reinar el día, a ella la coronó reina de la noche.
El sol en su poder se vio confundido al no tener oportunidad para hacer nada con toda su grandeza.
La Luna perdió gran parte de su brillo por no poder estar con su amante.
Dios escuchó sus lamentos y les permitió reunirse en el mayor acto de amor, el eclipse. Así, cuando ellos se juntan, la magia de su amor es tan grande que si lo miras puede provocarte daño a la vista.”
-Linda la historia, ¿cierto mi amor? –Dice Yenderly.
-Naaaa, entera charcha la historia, se supone que Dios es amor, ¿pa’ qué hace esa hueá de separarlos?
-Pero, Jairo, les da la oportunidad de juntarse en un eclipse!!!
-Yaaaaa, listo no más ¿Cada cuánto? Como mil años cada eclipse….además, yo creo que la luna…humm la luna, sale de noche, anda sola, cambiante, anda puro maraqueando la luna caliente, jajajajaja.
-Jairo..que soi’ pesao’!!!!!
-Hai’ escucha’o esa canción de que en el río Calle Calle se está bañando la luna, se está bañando desnuda y bla bla bla. Entera caliente la luna esa oh!!!!
-Oye, la luna es símbolo de la fuerza femenina, maternal, te cuida en la noche cuando estás solo.
-¡Te cuida! Sale pa’llá, ¿Te acordai’ cuando fuimos a Guanaqueros a ver la luna en la playa, que según tú era romántico y solo nos iba a acompañar la luna y que nos iba a cuidar y toda esa hueá’? ¿Te acordai’ o no? –Insiste él.
-Síiii, si me acuerdo oh…
-Claro poh solitos íbamos a estar, la luna nos iba a cuidar… andaba puro alumbrando la maldita. Llegaron esos flaites y nos asaltaron, me pegaron y me robaron el celu y el mp3… ¿¡Y la Luna me cuidó!?...¡No poh!. ¿Te acordai cuando fuimos al valle de la luna?
-Siíi, si me acuerdo, pero no había luna poh, por eso nos perdimos. –Dice ella tratando de tener razón, pero tan poco convencida que termina la frase en voz baja.
-Si poh, no estaba, se supone que era el Valle de la luna, y la luna…¡No estaba! Andaba puro maraqueando. El colmo, el Valle de la Luna sin luna. Y claro que nos perdimos poh, sin luna no se veía ni una hueá…y nos cagamos de frío.
-Ahh, pero la pasaste bien poh ¿O no te acordai’ lo que pasó? –Le enrostra ella, a la vez que le golpea un brazo y después voltea la mirada para otro lado.
-Pero cómo no me voy a acordar, gordita mía, si esa noche usted me demostró que me amaba, fue la noche más linda del mundo. –Se acerca y la abraza por atrás buscando complicidad entre la oreja izquierda y la nuca de la muchacha.
-Vo’ soi’ muy pesao’ Jairo. –Dice ella, iniciando el eterno juego de yo me enojo y tú me ruegas.
-Ahh si es para que se enoje, no ve que así se ve más bonita mi reina, mi luna…jejeje.
-Ya, o sea ando puro…eso, lo que tú dijiste.
-¿Maraqueando? No, pues, mi reina, mi luna... usted no anda maraqueando, no dice ni disparates, usted es más linda que la luna.
-¿Más linda que la Luna Soto, la ordinaria que te saludó tan contenta y cuando me vio se hizo la tonta de las chacras?
-Jajajaja, no pueh, usted es la más linda. Pero ya. ¿Quiere ir a la disco, mi luna?
-Ya, pero no me digai’ así, y no andís’ tomando con los cabros, ya te dijo mi mamá…

Yenderly y Jairo entrarán a la Disco cerca de la Plaza, bailarán reguetón hasta las cuatro de la mañana. Jairo esta vez le prometió que se va a portar bien y no va tomar con sus amigos del pasaje. El muchacho se comprometió con la mama de su polola para llevarla bueno y sano hasta la casa. Además, hoy se siente especial, sus zapatillas nuevas le dan un sentido más piola, más seguro, más bakán y eso le gusta, y aunque es de noche lleva puestos su lentes Ray-Ban con marco dorado, con los que se parece al Daddy Yanquee. Hace días que se siente con suerte y eso lo tiene tranquilo, reformao’ como dice él, lleva una semana sin juntarse con los cabros a fumar pasta, y eso se siente bien en el pecho y los bolsillos. Camina de la mano de “su pierna”, seguro, con ritmo, agachando un hombro y dejando columpiarse un brazo como choro, pero no como flaite, el Guardián de la Noche.
Ella nota la nueva actitud de “su Jairo”, más cariñoso, sabe que ya no se junta con la Luna, la mina esa con la que todo el pasaje se ha metido, y que ahora frecuenta el carro de salchipapas ofreciéndose a los colectiveros.
Yenderly está nerviosa, pero contenta, tiene que decirle al Jairo que está embarazada, que ya tiene todo planeado, que juntos van a trabajar y salir adelante, que su prima le va a pasar una pieza, porque con su mamá no se puede contar, y se promete a sí misma no ser como su madre, y que su guagua no viva lo que a ella y sus hermanas mellizas le ha tocado. Tiene fe en el Jairo, pues en el valle de la Luna le prometió que nunca la iba a dejar sola.

Cuatro meses después, Yenderly va a visitar a sus hermanas mellizas en el internado. Las abraza como pidiéndoles perdón, porque sabe que no las podrá sacar ahora que debe cuidar a sus propias mellizas.
La acompaña la Luna Soto. Después de que el Jairo se fue pal’ norte y no volvió más se convirtió en una verdadera amiga.
Le prometió llamar así a una de sus hijas. Luna y Dayana (como su melliza favorita) son los primeros nombres con los que cuenta
Al despedirse de sus hermanas y salir a la calle, Yenderly se baja las mangas de su blusa, quiere ocultar el tatuaje de “Jairo te amo” que se hizo en el brazo.

Son las seis de la tarde y en el cielo la luna está como despegando de la cordillera, pronto se teñirá de rojo por los colores de despedida del sol.

1 comentario:

  1. me gusto arto, eso de la luna sale de noche
    y anda puro maraquiando jajajajaaj
    la otra vez yo escribi algo de la luna y el sol... bueno eso

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